Logo Lalala News
 
Miércoles 22 de Enero de 2020 13:38
 
 
 
 
Resaca Política
 

LOS PARTIDOS NO GOBIERNAN. LAS PERSONAS SÍ

 
2020 - ene - 13
|
Noticias
|
 
 
 
 
 

Referenciarse bajo un partído político, sentirse identificado, llevarlo en andas de nuestras ideas y acciones es una cuestión de profundidad reflexiva, donde conllevamos la aceptación de sus valores, su historia y la ética implícita que marca la Doctrina.

Los partidos no son el mero mote coloquial que asumen, ni tan sólo sus colores, estilos o representantes principales, son mucho más. Son un conjunto de ideales, una moral reguladora, la guía de acciones y prioridades para las decisiones que se toman en posiciones políticas, entendida la política como el templo de la vida que no se limita al lugar dentro del organigrama de gobierno, sino como la aceptación de ciudadano civil que actúa politicamente en su cotidianeidad según las bases del partido con que se identifica.

Si bien parcialmente cerrada, la ideología construida desde los partidos hacia las personas sólo establece un par de premisas de acción, una base. Lo demás es un juego de interpretación, permitiendo que sean las personas quienes se identifiquen con dichas ideas y sus finalidades, y no las ideas quienes establezcan el camino censurado de las personas.

Es decir, cada quien elige parcialmente, porque no es actitud racional, sino según  identificaciones personales. Nuestras ideas son reflejo del sentir, prescindir de la emocionalidad para enfilarse partidariamente demostrará el margen de distancia entre nuestras ideas y las representadas desde el partido que tomamos.

Esto último es lo corriente en nuestros días. Formalizarce partidario por inducción mayoritaria, para establecerse en posiciones de poder y luego actuar según la verdad personal, aún en contradicciones a lo establecido por aquél partido que sirvió de pantalla.

Nuestro Chaco, y su capital Resistencia, son ejemplos paradigmáticos de esto. Los recambios de gobierno nos dieron una clara muestra de que el Justicialismo marca la diferencia política local, conquistando nuevamente la gobernación provincial y la intendencia municipal qué, a su vez, vienen de manos de un ex-gobernador peronista y un ex-intendente también peronista. Es decir, hubo un traspaso de poder interpartidario.

Lo paradójico son los primeros tiempos en ambas gestiones, donde los dos representantes en sus nuevos cargos se quejan publicamente de la falta de fondos, destilados por sus antecesores, compañeros partidarios. Quizá sólo chicanas internas, o una dura verdad, que marca la fisura partidaria, y no un consenso del establecimiento político para el bien común.

Es un caso aislado entre tantos, aunque nos toca de cerca a los vecinos, principalmente a nivel municipal porque tendremos que pagar los platos rotos con el nuevo impuestazo, doblemente caro en contexto de crisis. Rehenes de sus peleas, sería la simplificación, cuando la unidad era eje rector hasta hace unos meses.

La realidad es que la manipulación de la política también infecta a los partidos, esos que al parecer se mueren con sus creadores, porque los subsiguientes se muestran como meros repetidores de sus propios intereses, desdibujando a conveniencia y evitando promulgar las cualidades fundamentales en las acciones, no así en sus discursos.

La cuenta nos arroja a la realidad de que deberiamos atomizar en época electoral, porque ya no votamos partidos, ni ideales conjuntos, sino tan sólo candidatos, más bien personas y equipos con un bagaje que se denota en cada paso, y es eso a lo que debemos atender, porque los partidos no gobiernan, las personas sí.

 

Javier Frangioli | @JaviFrangioli - Periodista.