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Miércoles 23 de Octubre de 2019 00:42
 
 
 
 
Resaca Política
 

JUGANDO PARA LA PLATEA

 
2019 - oct - 07
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Noticias
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En el ambiente futbolístico solemos tomar una parábola bastante exigente para establecer el camino al éxito. Quién haya participado en este gran deporte puede toparse ante la arenga de que a los rivales “hay que matarlos”, “pasarlos por encima”. Esto, en un contexto metafórico, nos indica que no podemos levantar el pie del acelerador ante un equipo con potencial de revertir la situación del partido. No debemos poner en riesgo una posible derrota, aún ganando por goleada, sino las consecuencias de frustración serían irreversibles.

Esta enseñanza parece ser la que le faltó a todo el plantel amarillo que ganó las elecciones nacionales en 2015. Durante 4 años de gobierno, mal o bien depende quien analice, vimos una constancia al comunicar donde directa o indirectamente el fantasma kirchnerista siempre asomaba, aun cuando la expresidenta no emitía ni un carraspeo por trascender.

Sin consideración en las virtudes que se podían generar de la gestión, todo se centraba en ganar por contraste. Remarcar una y otra vez, por voceros directos o por periodistas partidarios, los errores del pasado, enfatizando constantemente en lo mal que se hacían las cosas, pero sin emitir un planteo para remediar todo aquello.

No sólo que esto terminó parcialmente de enterrar la gestión de Cambiemos (haciendo alusión al resultado de las PASO) sino que además deja en clara evidencia la falta de gobernabilidad que se desplegó en todo este tiempo. Recién ahora se comenzaron a viralizar las obras, o los trabajos qué, lejos de las promesas generadas en la anterior campaña, se fueron realizando durante el mandato, conformando con esto el insuficiente caballo de batalla de cara al octubre próximo.

El dedo acusador del pasado terminó siendo contraproducente para el equipo oficialista. Convencieron a la mayoría del electorado de la corrupción que se administraba en el gobierno anterior, pero se olvidaron que cada cita de Cristina Kirchner en Comodoro PY sería un show mediático de niveles enormes, volviendo a tenerla casi en cadena nacional ante las cámaras de televisión, con el atenuante de que esto sucedía mientras el país comenzaba a sentir el peso de la inflación, la devaluación y la desaparición explícita de las personas que debían dar explicaciones de la paulatina debacle.

Aquél equipo que logró ganar una elección llenando de globos amarillos y encabezando una revolución de la alegría se olvidó que entraron en una competencia siendo oficialistas, ya no como retadores. Su contexto cambió, pero la estrategia no.

La campaña actual de Alberto Fernández tiene demasiados puntos en común con aquella campaña iniciada por el macrismo en 2015. Reproduce muchas cosas de forma casi igual, la formación de los discursos y la mesura del presidente en aquella época marcaron la línea que sigue hoy su principal opositor, con la diferencia que éste siente el golpe de suerte del autodesprestigio macrista, un recurso también explotado en 2015.

Hoy las expectativas para el oficialismo son bajas. Con políticas totalmente alejadas del núcleo que los representa y convocando marchas masivas que siempre fueron origen de cuestionamiento por ellos. El presidente está planificando la estrategia sobre los últimos minutos para evitar ser goleado, aunque las encuestas actualizadas lo sigan mostrando como perdedor irrebatible.

Si bien el partido termina cuando pita el réferi, es casi imposible modificar el resultado en este corto tiempo y con el énfasis principal en el debate presidencial que, manteniendo la analogía futbolera, sería como un tiro libre de media cancha.

No queda más que pensar que tenemos un presidente amante del juego estético, anti resultadista, que sólo entra a la cancha para jugar de espalda a la popular y se va contento por recibir los aplausos de la platea.

 

Javier Frangioli | @JaviFrangioli