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Miércoles 18 de Septiembre de 2019 18:42
 
 
 
 
Psicología
 

Hablar es prevenir: Abuso sexual infantil.

 
2019 - mar - 12
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Últimamente los medios de comunicación comenzaron a difundir y a visibilizar un fenómeno que existe y existió desde los inicios de la humanidad, un fenómeno que estuvo caracterizado por no ser reconocido y del cual “es mejor no saber”, un fenómeno que aparece como un tema tabú y difícil de hablar, pero que también, lamentablemente, aparece como moneda corriente en diversas instituciones: el abuso sexual infantil.

Es por ello que este artículo apunta a informar, a concientizar, a brindar ciertos recursos para poder detectarlo, y en el mejor de los casos, a poder impedirlo. Pero principalmente apunta a hablarlo, porque empezar a hablar de abuso sexual infantil, es empezar a prevenirlo.

 

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define al Abuso Sexual Infantil de la siguiente manera:

“Se considera ASI cuando se involucra a niño/a en actividades sexuales que no llega a comprender totalmente, a las cuales no está en condiciones de dar consentimiento informado, o para los cuales está evolutivamente inmaduro/a y tampoco puede dar consentimiento, o en actividades sexuales que transgreden las leyes o las restricciones sociales”

Cabe aclarar que el abuso sexual infantil también abarca actividades sexuales como la explotación de niños a través de la prostitución y hasta las exhibiciones pornográficas.

Formas y contextos en los que el ASI ocurre:

Los casos más comunes de abuso se producen en el contexto intrafamiliar, en los cuales este último es llevado a cabo por algún familiar directo (madre, padre, hermano/a) como también por algún familiar indirecto (abuelo/a, tío/a, primo/a). Pero también ocurre en otros contextos como en la escuela, en la iglesia, en institutos, en clubes, y en la sociedad misma, ya que no hay que perder de vista el incontable número de perversos que habitan impunemente en ella.

Acerca del abuso en sí, puede producirse de manera brusca y repentina, en tanto que es un acto concreto que se produce sin previo aviso sobre el niño, pero lo más frecuente es que exista un proceso de “seducción” previo en el cual el abusador consigue acercarse a la víctima para ganar su confianza.

De este último acercamiento habitualmente se desprende el famoso “secretito”, el cual funciona como un medio o un recurso que el abusador utiliza para manipular al niño.

En el mejor de los casos, dicho secreto le brinda al niño la percepción de que algo del orden de lo peligroso y de lo temible está ocurriendo.

La amenaza habitual que el abusador utiliza es la de instalar en el niño ideas de culpabilidad. Entre las más comunes aparecen aquellas asociadas a la separación de los padres y a los problemas familiares que el niño ocasionaría en caso de que cuente algo de lo sucedido. También son frecuentes las amenazas asociadas a la pérdida de objetos preciados por el niño, a la cancelación de ciertas actividades o salidas, y hasta la muerte y el asesinato de personas cercanas.

Suele suceder también que luego de que el secreto sea revelado por el niño, se produzca la desmentida y la retracción de lo dicho. ¿Por qué? porque el niño comienza a ver que aquellos temores y amenazas que el abusador había anticipado, se volvieron realidad.

Es por estos motivos que estos secretos suelen ser develados como una consecuencia de un conflicto familiar o por un descubrimiento accidental por parte de cualquier persona que se encuentre presente en el círculo vincular tanto del niño como del agresor.

Se puede señalar en este punto que los efectos traumáticos que pudieran tener estos comportamientos sexuales sobre el niño, dependerán de la comprensión y el significado que éste último le atribuya.

Indicios y secuelas conductuales que se presentan en niños abusados:

Estas pueden ser detectadas por las personas que estén en contacto con el niño/a.

  • Trastornos psicosomáticos
  • Trastornos de alimentación
  • Trastornos del sueño.
  • Trastornos de atención

Estos últimos dos son producto de la invasión de recuerdos del momento del abuso o por la reexperimentación de los sentimientos asociados al mismo.

También suelen presentarse conductas hipersexualizadas en el niño/a, en tanto que comienza a existir un conocimiento inhabitual acerca de las prácticas sexuales. Aquí también puede aparecer la masturbación compulsiva, al punto de lastimarse la zona genital.

Otros factores a tener en cuenta:

  • Enuresis y Encopresis (incontinencia de la orina y la materia fecal)
  • Fracaso escolar (debido a la imposibilidad de concentrarse en las tareas propuestas)
  • Acercamientos peculiares a adultos.
  • Realización de juegos sexuales con otros niños.

Qué hacer ante una situación de abuso

En estos casos el procedimiento a seguir es convocar a una intervención de un equipo interdisciplinario, nunca de manera individual. Es por ello que desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos se brinda una línea gratuita, la cual cuenta con un equipo de profesionales especializados que recibe llamados de cualquier parte del país, de cualquier día y horario.

Dicho número es el 0800-222-1717

Desde un punto de vista psicológico:

Aunque en los procesos judiciales, lo que mayor relevancia tiene en el caso sea el relato del niño, uno como psicólogo debe estar al tanto la particular relación que tiene el niño con la palabra y el lenguaje, en tanto que presenta grandes dificultades para poder relatar aquello que padece.

Por estos motivos, me animo a decir que en estos casos y así como en ningún otro, hay que forzar al niño a hablar, debido a que cuenta con una imposibilidad estructural, propia de su periodo evolutivo.

Por ello, teniendo en cuenta este factor discursivo, la principal vía por la cual hay que poder manejarse, es la vía de la expresión conflictiva en los niños: el juego y el dibujo. Es mediante estos recursos que el niño puede hablar, puede representar simbólicamente aquello traumático de la situación, y a su vez también, elaborarla y tramitarla.

 

Video recomendado acerca de una campaña de UNICEF contra el abuso sexual infantil:

Reflexión final

Si lo escrito anteriormente generó sensaciones como angustia, malestar, incomodidad y hasta ganas de dejar de leer, vamos por un buen camino; Ya que el hecho de que estas sensaciones penosas hayan aparecido, da la pauta de que el ASI es un fenómeno que se encuentra presente en la actualidad y de que siempre es mejor “mantenerse al margen” o “mejor no saber de él”.

Y este silencio mortificante, es algo que se debe terminar.

Por ello invito a aquellas madres, padres, tíos, primos, abuelos y cualquier otro parentesco asociado, que estén atentos, que escuchen, que presten atención a los cambios conductuales de los niños que los rodean. Que habiliten espacios en donde la palabra pueda circular, que transmitan con claridad las ideas asociadas al propio cuerpo y a la sexualidad, que llamen a las partes íntimas con sus nombres correspondientes, que puedan establecer una distinción clara entre una caricia y un manoseo y que, principalmente, puedan marcar la diferencia entre guardar un secreto para dar una sorpresa a alguien, que guardar un secreto del cual dependa la vida del niño.

 

Lic. en Psicología Rodrigo Villalba.