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Jueves 14 de Noviembre de 2019 22:56
 
 
 
 
Resaca Política
 

GANÓ LA GRIETA

 
2019 - nov - 04
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Noticias
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Pasaron las elecciones presidenciales, tal vez las más vertiginosas de los últimos tiempos, las que más profundizaron la rivalización de bandos y que generaron una violencia épica de cara a la sociedad política.

Vivir en democracia es uno de los grandes privilegios que legamos de nuestros ancestros, quienes con verdadera valentía lograron enfrentar y desarmar al gobierno político que más sangre propia hizo correr. El problema es que hoy nos mofamos de eso, no nos enorgullece en absoluto que podamos vivir una jornada de votaciones si nuestro candidato, a quien le generamos un apoyo desmedido, no triunfa.

Fuimos convirtiéndonos en el blanco perfecto para una dicotomía política que cada vez se acerca con mayor fuerza al bi-partidismo, una locura intrascendende que sólo beneficia a los privilegiados que puede acceder a los espacios de poder.

Desde el año 2015 hacia acá, iniciado en la campaña del presidente mandato cumplido Mauricio Macri, y que se promovió con firmeza durante los últimos 4 años de su gobierno, nos transformaron en una país dividido, enfrentado por pseudo ideologías que hoy nos llevan a descarnarnos en cuanto medio podemos, demostrando nuestras facetas más absurdas, violentas y dañinas, aquellas que hasta en algún momento hemos criticado del bando contrario y que hoy se replican desde el nuestro.

La vorágine desmedida de las redes sociales conviertieron cada acto eleccionario en una burla a la democracia. No son sólo las "fake news" las que atentan contra la verdad, son también aquellos que están constantemente imponiendo su verdad, ese sesgo mental que no deja crecer en paralelo a la opinión ajena.

Todavía estamos teñidos de violencia, discriminaciones y burlas sinsentido, con la diferencia que hoy la mayoría se promueve del bando perdedor, el mismo que se jacta constantemente de ser el espacio cultural, educado, esforzado, trabajador y demás adjetivos positivos. Son ellos los que hoy tratan al resto de pobres, ignorantes, promotores de la corrupción y el malestar, como si fuera que acá la sociedad tiene la culpa de votar para poder comer, para poder pagar el transporte público, para poder conseguir un trabajo digno que no sea lustrarle las botas a cualquier hijo de millonarios que se levanta el mediodía para compartir frases de facebook.

En esto nos convirtió la política, en un país empobrecido, tanto económica como racionalmente, donde no podemos establecer la tolerancia y el respeto como medio de vida.

El mayor acto de proeza que podemos establecer como sociedad es la buena voluntad para quienes ingresen, porque lo hacen de forma genuina, trabajando como oposición y siendo enaltecidos por la boicoteada voluntad popular. Si, claro que hay suspicacias en cada elección, si la corrupción la vemos en cada esquina, como no vamos a sospechar de un momento donde se ponen en juego los principales lugares de poder para los cuatro años siguientes, pero eso no nos da derecho a romper con nuestro proceso democrático, a pisotear los valores conseguidos frente a las juntas militares para erradicar la imposición y el camino único.

Las incoherencias de nuestras actitudes son claras por tener voz desde cada telefono para la cantidad de seguidores que haya, sin embargo deberiamos estar atravesados por una cierta moral de respeto, por la empatía y el conocimiento que la realidad es más que esas cuatro cuadras que caminamos diariamente.

Somos casi cuarenta millones de personas inmersas en la situación, no podemos dejarnos llevar por el mapa pintado con la camiseta de boca para tomar decisiones, no podemos seguir boicotenado el camino de un país que parece nunca acelerar y siempre retroceder para chocarse una pared.

Respetemos los mandatos, respetemos al otro, sus opiniones y nuestras disidencias. Crezcamos. Hagamos valer la voluntad popular y la formalización de una oposición que legisle los desvanes del oficialismo, con el objetivo común del bienestar de todos. Terminemos con las estigmatizaciones, burlas y violencia mediática para posicionarnos en lugares que no tenemos. Seamos un poco más argentinos.

 

Javier Frangioli | @JaviFrangioli