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Miércoles 18 de Septiembre de 2019 11:03
 
 
 
 
Psicología
 

El comer y nuestras emociones

 
2019 - sep - 11
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Noticias
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En distintas ocasiones se suele asociar la modalidad de relacionarse con la comida con cuestiones psicológicas. Y considero que este es un tema importante a desarrollar debido a que esta relación no es algo global, sino que según cada persona, puede variar.

 Existen distintas formas de relación con la comida no habituales: la misma puede ser mediante atracones (en horarios de almuerzo/cena o en horarios inusuales, como ser, madrugada), mediante los denominados “picoteos”, o, incluso, puede darse desde la no-relación, es decir, evitando comer. No creo necesario poner “etiquetas” en este momento, apuntando a un tipo de enfermedad específico en cuanto a las diferencias de la relación; sino más bien, poder explayar acerca del por qué se asocia estas mismas a lo psicológico. En esta oportunidad me voy a dedicar a hablar de los “excesos” de comida.

  En primer lugar, es importante aclarar que no existe un único motivo que nos lleve a estas modalidades, sino más bien depende de cada persona en particular. Sin embargo, la idea de esta nota es mencionar las cuestiones más comunes. La relación con cuestiones psicológicas aparece bien vista, sobre todo, en los atracones, los cuales si bien pueden darse a partir de un desorden en relación a la rutina y a los horarios en los que uno realiza las diferentes comidas, suelen aparecer frente a problemáticas emocionales: enojo, tristeza, sensaciones de desolación, e, incluso, felicidad. Ahora bien, ¿por qué sucede esto? Solemos asociar la comida a un modo de “consuelo” o “premio”, buscamos tapar nuestras emociones con algo, y la comida suele ser la opción “más fácil”. Y, digo más fácil, porque es lo que siempre está a nuestro alcance, tenemos la comida más cerca y presente que cualquier otra cosa. Por esto también, es que, en ocasiones, la comida llega a ser una adicción (esto es mejor dejarlo para explayar en otra ocasión).

 Para poder desligar esta relación emoción-atracón, lo primordial es aprender a escuchar(nos) y prestar atención a lo que nos pide el cuerpo. A partir de poder poner en palabras nuestras emociones, es desde donde podemos comenzar a modificar nuestras conductas, conductas que nos hacen sentir culpa, por otras que sean positivas para nuestra vida.

  Los famosos “picoteos” si bien, en ocasiones, están relacionados  también con lo emocional; en la mayor parte, aparecen frente al aburrimiento. A mis pacientes con este tipo de problemáticas les recomiendo buscar alguna actividad, de cualquier índole, que sirva a modo de despeje: la clave está en poder disfrutar esta actividad que elegimos para, de esta forma, poder reemplazar la comida en horarios no habituales, o atracones en comidas principales, por algo que nos guste hacer. Pero para que esto sea posible es necesario hacer un trabajo interno, el cual es mucho más llevadero de transitar si se lo hace acompañado de profesionales.

  Considero de suma importancia realizar acompañamiento con un profesional de nutrición que trabaje en conjunto con algún profesional de la salud mental, porque el trabajo de ambos se complementa. Para poder aprender a diferenciar “hambre” de “hambre emocional” es necesario tener hábitos saludables y ordenados principalmente, y, para poder sostener los mismos, es esencial poder escucharnos y poner en palabras lo que nos sucede, pudiendo identificar ante que situaciones recurrimos a la comida como una solución, la cual es momentánea, y, de esta manera, aprendiendo a canalizar nuestras emociones por medios saludables.

 

Nadia M. Augusto

Lic. en Psicología MP: N° 826

Don Bosco 331- Planta Alta

3624-758473