Logo Lalala News
 
Domingo 21 de Abril de 2019 13:30
 
 
 
 
Psicologia
 

Autismo - parte 2

 
2019 - abr - 09
|
Noticias
|
 
 
 
 
 

Terapias actuales

Hoy en día existen diversos métodos reeducativos y de rectificación de la conducta (¡Los cuales pueden ser muy útiles en algunos casos!) que promueven que los niños simplemente repitan las palabras y adapten sus conductas a lo que se espera de ellos, generando así unos pequeños autómatas que simplemente responden a los estímulos de su alrededor sin entender el porqué de su respuesta. 

Por ejemplo, no es lo mismo que un niño ingrese a un salón diciendo “hola” y que comience a atropellar todo aquello que tiene por delante para tomar algún objeto que llamó su atención sin tener registro alguno de que allí había personas que podrían haberle respondido, a que un niño diga “hola” y comprenda el valor y el significado de esa palabra, la cual implica ser escuchada por algún Otro y del cual se espera alguna devolución.

Por ello, la propuesta del psicoanálisis como anteriormente se la menciono, es la de promover el lazo con los diferentes objetos y personas que lo rodean. Esto implica reconocer principalmente que la constitución psíquica y la construcción de un cuerpo se da en relación a un Otro que nos define y significa.

Autismo y cuerpo

Puede que algunos autistas no cuenten con el recurso de la palabra o del discurso, pero eso no quita que no se puedan comunicar.  Si bien, sin la utilización de la palabra uno no podría expresarse como habitualmente se hace en lo cotidiano ni tampoco podría manifestar de manera clara o concreta aquello que lo aqueja, pero en el autismo no es necesario que ‘hablen’ para poder comunicarse, porque tienen un cuerpo que lo hace por ellos.

Por momentos aparece un cuerpo organizado… y por momentos aparece un cuerpo caracterizado por la fragmentación, por el desborde y la desorganización, un cuerpo sin constitución, sin agujeros, sin límites ni bordes.

Y son en estos momentos de crisis en donde sus cuerpos hablan. Pero ¿Cómo?

Un caso clínico para pensar esta cuestión: una niña autista  de 18 años llamada Laura ingresa a una institución que brinda servicios para la discapacidad, y se sienta en su banco con 7 objetos diferentes: una virgen tomada de un pesebre navideño, la tapa de una gaseosa, un pedazo de chapa, el peluche de un pequeño hipopótamo, un reloj de juguete, un mordedor de bebes y una tijera rota.

Estos objetos son ubicados sobre la mesa de forma exactamente igual absolutamente todos los días. A ella no puede faltarle ninguno de estos objetos. Pero ahora, ¿Por qué?

Objetos autistas

Si tuvieron contacto con algún niño autista, puede que esté siempre lleve consigo cualquier tipo de objeto (como no), como es el caso de Laura.

Automáticamente leyendo el caso uno podría pensar: “¿Pero porque trae consigo estas cosas? No tienen sentido ni tampoco tienen lógica. Son objetos tan antagónicos uno del otro que no se relacionan entre sí”.

Pero eso es un pensamiento válido para todos aquellos que nos encontramos insertos en una realidad en donde los objetos tienen un valor, un significado y un nombre. Una realidad en donde las cosas están medianamente organizadas y claras.

En el autismo la realidad se organiza de manera diferente, por lo cual se relacionan con ella de manera distinta.

Puede que todos cuando niños hayan tenido algún objeto sin el cual no podían estar, debido a que calmaba su angustia. Esto podía ser desde un oso de peluche a una manta sucia. Pero era un objeto que les permitía ser y estar en el mundo, y que si se los quitaban, de seguro lloraban hasta que se los devolvían.

Algo característico de estos objetos era que tenía un carácter de transicionalidad, es decir, que cumplía una función por un tiempo y en un determinado momento, y que luego con el paso del tiempo, ya no era necesario.

Pero ahora, en el autismo esto no sucede. Los objetos no tienen carácter de transicionalidad, sino de cuerpo, por lo que quitarle el objeto el cual el niño autista eligió, es exactamente lo mismo que arrancarle algún brazo o una pierna.

Sucede con Laura: en el momento en el que alguno de estos objetos es cambiado de lugar, o en el peor de los casos, tomado de la mesa, desencadena una crisis incontrolable la cual está caracterizada por las conductas autolesivas en donde comienza a golpear su cabeza contra la pared y a gritar desconsoladamente.

En esos momentos en donde alguna parte de su cuerpo fue tomada, es decir, en donde uno de sus objetos fue tomado, la angustia se apodera de ese cuerpo desorganizándolo y generando este tipo de respuestas que intentan promover algún tipo de autorregulación, ya que puede que a partir del golpe, algo del cuerpo pueda volver a sentirse.

 

Además de esto, y para finalizar, puede que no se expresen pura y exclusivamente por la vía del cuerpo, sino también de lo gestual: señalando las cosas, asociando tales o cuales sonidos o movimientos con alguna necesidad u objeto, haciendo golpeteos que hagan alusión a algo que quieren en un determinado momento, entre otros.

Lo importante es conocer a cada caso en particular y reconocer las singularidades del mismo, para que de esa manera, la propuesta de trabajo sea tan única como aquel niño o niña hacia él o la cual está dirigida.

 

Lic. en Psicología Rodrigo Javier Villalba - M.P. N° 852

Cel: 3624-713555