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Domingo 20 de Agosto de 2017 03:05
 
 
 
 
 

Se cierran se abren: el reloj floral de Carl Von Linneo

 
2017 - ago - 01
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Musgo Original
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Por Daiana Vázquez, de Naufragios y cebollas.

 
 
 
 

Carl Linneo fue un botánico sueco, médico y zoólogo, que -entre otras cosas- formalizó el sistema moderno de nombrar organismos (nomenclatura binomial), y es conocido por el epíteto de "padre de la taxonomía moderna".

 

En la nota de hoy, quiero contarles sobre el reloj floral o horologium florae, uno de sus descubrimientos que nos habla sobre el "sueño" de las plantas.

 

'Linneo observó durante un número de años que ciertas plantas se abrían y cerraban constantemente a una hora particular del día, esas horas variaban de una especie a otra. Por lo que uno puede deducir la hora aproximada del día según que especies abrían o cerraban sus flores. Dispuestas en secuencia de floración durante el día, constituyeron una especie de reloj floral o horologium florae, como lo llamaba Linneo en su Philosophia Botanica (1751, páginas 274-276). Existe un detallado y extenso informe de esto en inglés en la traducción de F.W.Oliver de The Natural History of Plants, 1895, vol.2, páginas 215-218 de Antno Kerner. Como muchas de las plantas indicadas son flores salvajes y las horas de apertura/cierre dependen de la latitud, las complejidades de plantar un reloj floral lo hacen una proposición impráctica.'

Ahora bien, dándole un vistazo a la historia encontramos que en años previos a Linneo, hubieron otros personajes que se interesaron por este fenómeno, aunque todos optaron por armar conjeturas diferentes.

Un oficial acompañante de Alejandro Magno, fue la primer persona en dejar testimonio sobre plantas que cierran sus pétalos durante la noche y las abren en el día, basándose en su observación al tamarindo (Tamarindus indica).

En 1729, un astrónomo informó sobre la apertura y el cierre inmediato de las hojas de la Mimosa pudica, siendo expuesta a la oscuridad o bien a la luz.

También Charles Darwin habló sobre esto en un libro llamado Movimientos de las plantas, argumentando que la planta genera sus propios ritmos todos los días.

 

Sin embargo, fue Carl quien en el s. XVIII estudió los movimientos diarios de los pétalos de las flores y realizó un exahustivo estudio sobre las horas del día en el que cada especie se abría y cerraba.

 

Guiándonos por este reloj, podemos espiar el baile de algunas especies si nos asomamos bien:

>> Matutinas: La primera es la Tragopogon Pratensis, conocida en Aragón como barba cabruna. Después, se abre la Helminthotheca Echioides, le sigue la popular cerraja y también muy temprano la campanilla. Una vez se han abierto todas, se interpreta el reloj observando cuál se cierra antes.

 

>> A mediodía: la Passiflora se abre completamente e indica que el sol está en lo más alto. A su alrededor, comienzan a cerrarse flores que irán marcando las horas. A las dos, se cierra la Pimpinela Escarlata; a las cuatro, se abre el Dondiego. Y a las cinco, cierra sus pétalos el Lirio de agua.

 

>> Atardecer: Cuando el sol se esconde, algunas flores se cierran, pero otras se abren. A las seis, abre sus pétalos la Ipomea Alba para que la polinicen los insectos noturnos. A las nueve, florecerá la planta del tabaco y, en torno a las diez de la noche, se abre la reina de la noche (Hylocereus Undatus).

 

Es así que Linneo, además de ser considerado como el héroe nacional de Suecia, influyó sobre las obras y vida de grandes personas a lo largo de la historia.

El filósofo Jean Jacques Rousseau le envió el mensaje: "Dígale que no conozco a un hombre más grande en la Tierra".

Goethe escribió: "Con la excepción de Shakespeare y Spinoza, no conozco a nadie -entre los que ya no viven-, que me haya influido más intensamente".

El escritor sueco Strindberg también exclamó: "Linneo era en realidad un poeta que se convirtió en naturalista".

 

Así es que el Príncipe de Botánicos (como lo apodaron), nos dejó el legado de la romántica observación, donde el misterio del reino vegetal en relación a la raza humana nos sigue perturbando hermosamente nuestro posicionamiento sobre la vida, la magia y la muerte.