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Lunes 20 de Noviembre de 2017 02:54
 
 
 
 
 

Ya no le tengo miedo a la oscuridad

 
2017 - ago - 14
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Fragmentos de Amor y Odio
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Por Veirónica.

 
 
 
 

Siempre le tuve miedo a la oscuridad. Cuando era la última en ir a dormir, apagaba la luz y subía corriendo las escaleras. Si me daban ganas de ir al baño durante la noche, me bajaba de un salto de la cama. No quería que mis pies quedaran cerca de ella… temía esa parte de abajo oscura y misteriosa.

Odiaba cuando mis hermanos mayores querían jugar a las escondidas dentro de la casa. Porque me tenía que esconder en los placares o muebles. Me parecía mejor en la vereda, que había muchos árboles o muros para resguardarme.

Sin dudas son miedos infantiles sin fundamento. Tardé en darme cuenta de eso. Ahora ya estoy acostumbrada. Una de las cosas que me ayudó fue tener el colchón sobre el piso. No existe más el debajo de la cama. Puedo caminar acá dentro libremente, porque casi no tengo objetos que obstruyan mi recorrido y la habitación es pequeña. Además ya hace tanto tiempo que vivo en este sótano, tanto que ya no recuerdo cuánto. Ahora siento que la oscuridad hasta cierto punto me protege.

Es cierto que no fue fácil soportar el dolor del ácido que quemó mis ojos. Me dolió tanto que pensé que iba a morirme. Pero ya no me duele más. Eso se terminó.

SShhh, se escuchan los pasos. En la tierra escuchá, después se va a escuchar más fuerte sobre la madera. Toc, toc, toc, pasos pesados. A eso le tengo miedo ahora. SShh. Ya sé que enseguida me va a agarrar del pelo y me va a tirar en el colchón. Me va a tirar todo su peso encima. Detesto su panza redonda y dura aprentándome, me deja sin aire. Después me mete la lengua mojada de saliva en la boca. Me da mucho asco, si tuviera algo en el estómago le vomitaría… eso sería lo mejor, así me ahogaría en mi propio vómito y por fin me moriría.

 

Shh, shhh, escuchá. Ese es el ruido que me da miedo ¿Escuchás sus pasos cada vez más cerca? Enseguida va a abrir la puerta, escuchá el candado abrirse. Siempre siento como si entrara dentro de mí un pedazo de madera. Me entra con fuerza, me lastima. Cuando por fin me saca su lengua asquerosa y fría de la lengua, me dice relajate así no te duele. Ssshh, ssh, esa es la voz de mi mamá!

 

-Mamá, mamá! te prometo que me voy a portar bien. ¡Mamá, mamá! te prometo que no le voy a contar a nadie.