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Viernes 19 de Octubre de 2018 21:12
 
 
 
 
 

¿Cómo evaluar un vino?

 
2016 - abr - 21
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Fondo de Cava
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Por Fabio Masdeu, de Cava Club

 
 
 
 

Hablamos en las primeras ediciones de esta columna sobre los tips básicos de cómo catar un vino (vista, olfato, sabor), y hoy, damos un paso más. 

Definiciones de cata

El concepto degustar es mucho más complejo que solo tomar o comer.

Al degustar un producto, uno debe tener en cuenta todo lo que siente y concentrar sus sentidos en el producto.

Operación que consiste en experimentar, analizar y apreciar los caracteres organolépticos y, más concretamente, los caracteres olfatogustativos de un producto.

Llegar a esta etapa es importante para mucha gente ya que tienen la práctica de degustar y han dado el primer paso en el mundo del vino.

La evaluación por sabor es un poco más compleja pero muy accesible si uno le pone un poco de atención al producto que está catando.  

Tomemos un trago de vino y tratemos de prestar atención a lo que nos pasa. Cuando tragamos podemos soltar el oxígeno a través de la garganta y por la nariz. Nuevamente podemos encontrarnos con un rango de aromas frutados, florales, herbáceos, minerales. Aunque hayamos desarrollado bien la tarea en la primer parte de la cata, sentir el aroma. En esta última acción podremos detectar aromas que tal vez son mas difíciles de percibir en la primer nariz. Ya que hemos identificado algunos sabores y eso nos da una impresión más compleja del vino. Conjugando los aromas primero y luego la información que nos dan nuestras papilas gustativas, podremos determinar si el vino tiene un buen balance, si es armonioso, complejo, evolucionado, completo.

Buen balance

Un buen balance se presenta cuando el vino tiene sus componentes de sabor en buena proporción; nuestras papilas gustativas pueden detectar dulce, amargo, salado, agrio.

Complejo

Complejidad puede singificar muchas cosas. La habilidad de detectar o apreciar complejidad en el vino, llega luego de mucha práctica, entendimiento del producto y los factores que lo rodean.  

Los sabores más fáciles de detectar son los frutados (fruta madura, mermelada, y los sabores intensos a vainilla proveniente del paso por roble). Es fácil para gente que empezó hace poco a catar, ya que estos aromas nos pueden recordar a cosas más presentes en la vida cotidiana, como puede ser algún jugo de fruta.

Algunas etiquetas en el mercado son extremadamente exitosas ya que su rango ofrece este tipo de sabores en abundancia, pero no ofrecen complejidad. Son productos simples y lineales, lo cual no quiere decir que sean de mala calidad.

Los vinos complejos en cambio, van evolucionando en la copa y nos entregan un abanico de sabores cada vez que volvemos a la misma. Son como una buena pintura, más tiempo la disfrutás, más ves. En vinos añejados, esta complejidad evoluciona al reino de lo sublime.

Un buen factor de complejidad, sea un vino añejo o uno joven, es su persistencia en boca. Simplemente traten de notar cuan largo es el tiempo que los sabores perduran en nuestro paladar. Algunos catadores tienden a pasar rápidamente a la siguiente fase de cata ¡Esperen! ¡No es Coca Cola! Debemos dejar de correr y darle el tiempo respetuosamente a nuestros sentidos y sobre todo al producto para expresarse.

La consciencia humana funciona gracias a la multitud de impresiones que la rodean. Vivimos porque vemos, oímos, olemos, gustamos y tocamos. Todo lo que se encuentra en nuestra inteligencia viene de los sentidos.

“El oído para los sonidos, la nariz para los aromas, la lengua para los sabores, el cuerpo para todo y para la distinción del frio y el calor, la boca para ellenguaje que es la expresión del pensamiento, estas son todas las fuentes de nuestro conocimiento”. Hipócrates