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Martes 26 de Septiembre de 2017 11:27
 
 
 
 

Juan "el churrero"

 
2017 - ago - 25
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Ensalada
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Un instante por la vida de Juan Gutiérrez. Un hombre que lleva casi cuarenta años como vendedor ambulante, pero se hizo conocido por devolver un celular.

 
 
 
 

-¿A cuánto tiene el bizcocho?

-20 pesos la bolsita, señora. Vendo café y cocido con leche también -responde Juan mientras ordena su mercadería. Le sirve la bolsita, cuenta los billetes y le entrega un cambio bien planchadito.

Continúa acomodando todo en forma piramidal. Churros rellenos, masas, facturas y sándwiches; apilados sobre un canasto de mimbre prolijamente pintado de blanco y envuelto en paños.

Su rostro parece esculpido en piedra, su mandíbula tosca expresa severidad, pero detrás de unas cejas bien pobladas se esconde una mirada generosa. Con su contundente mano sostiene una pinza y compone la mesita como un vidrierista profesional.

Por momentos, parece estar construyendo barquitos dentro una botella de cristal. Es que para él todo tiene que estar perfecto a la vista de la gente, que desde muy temprano se acerca al Hospital Pediátrico de Resistencia.

-Cualquier cosa que necesites, ya sabes. Contá con nosotros -dice una señora que pertenece al personal del hospital. Saluda con entusiasmo, lo palmea y él le devuelve una sonrisa.

LA RECOMPENSA

Hace poco más de un año, Juan encontraba un celular y se lo devolvía a su dueño, un joven llamado Santiago Cepeda. Después de rechazar una gratificación, Santiago decide contar en Facebook lo que había sucedido: no me aceptó plata u otra cosa material, entonces le pedí que me deje sacarle una foto para hacerle un pequeño reconocimiento”.

-Mi hija me dijo que me iba a felicitar gente de todos lados y yo no sabía porque -dice Juan con voz áspera y cansada-. Era una sorpresa, algo que yo hice.

A los pocos días, las redes hablaban de Juan “el churrero”: “que bueno que hoy en día existan personas así”, “Grande JUAN!”, “muchas bendiciones a ese señor”. Así fueron llegando los comentarios, pero él seguía sin entender.

-¿Por qué tanto revuelo por algo tan simple como devolver un celular? -piensa y busca alguna explicación-. Hay una palabra de Dios que está escrita en la Biblia, donde dice que él te va a recompensar lo que vos hiciste en público, y la palabra se cumple.

UNA VIDA AMBULANTE

Juan Gutiérrez tiene sesenta años y es cristiano evangelista. Después de una vida vendiendo churros, se acercó a la Iglesia para superar algunos problemas.

-Hace unos veinte años vivía mal, todos los días con un dolor terrible de cabeza, porque mi obsesión era la plata -recuerda ese momento y una voz abatida se escurre entre sus dientes- malgastaba la plata porque tenía otros vicios como jugar a los naipes, irme a las jodas.

De esta manera, encontró una salida a una vida arrojada en las calles de Resistencia. Levantarse todos los días a las cuatro de la mañana desde que tenía ocho años, y salir de su casa de Villa El Dorado con la inquietud de no saber si iba a vender algo.

Hoy la cosa parece no haber cambiado demasiado. -Por ahí se vende, por ahí no. A lo mejor en el mes hay tres, cuatro días que la gente tiene plata, y bueno, vender todo lo que se pueda.

Se queda en silencio, mira a su alrededor y cuando ve que alguien se acerca, saluda y ofrece sus productos. -Buen día señora, bien y usted doña. Chipa, churritos con dulce de leche, café, cocido.

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Texto y fotos: José Bejarano