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Sábado 18 de Noviembre de 2017 07:00
 
 
 
 
 

Invierno dulce: budín de mandarinas

 
2017 - jun - 27
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El recetario
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Preparar este budín en épocas invernales, es una excelente excusa para dejar atrás la nostalgia por las frutas que ya no vamos a probar hasta el próximo verano.

Su textura es húmeda y esponjosa a la vez...Con un intenso sabor a mandarinas. ¿Y lo mejor de todo? La licuadora hace casi todo el trabajo por vos.

Ah ¡Me olvidaba! Si siempre quisiste aprender a preparar esos galseados blancos que cubren los budines, al final de la nota te doy todos los tips para que te salga genial.

Ingredientes

-2 mandarinas criollas en trocitos y sin semillas (¡con cáscara y todo!)

-jugo de 2 mandarinas

-90 cc de aceite de girasol

-2 tazas de azúcar

-3 tazas de harina leudante

-1/2 pocillo de semillas de amapola (las venden en las dietéticas)

-2 huevos grandes

Preparación 

1- Colocamos en el vaso de una licuadora el jugo de mandarinas, aceite, las mandarinas en trocitos, huevos y azúcar y licuamos bien hasta que se forme una cremita y esté todo bien líquido (no se tiene que ver ni un trocito de mandarina dando vueltas por ahí). Volcamos la preparación en un bol y añadimos la harina tamizada (es decir, pasada por un colador). Mezclamos MUY bien y añadimos las semillas de amapola.

2- Colocamos la mezcla en una budinera previamente lubricada con un poquito de aceite o rocío vegetal (o podés enmantecarla y enharinarla si te resulta más simple)...

3- Se cocina en horno pre-calentado a temperatura media, por unos 30 minutos aproximadamente. Para darte cuenta si está listo, introducí un palillo en el budín y si sale limpio... ¡cocción terminada!

 

¿Querés glasear tu budín?

Exprimí una mandarina y mezclá el jugo con azúcar impalpable hasta formar una crema bien espesa (como si fuese un engrudo). Mientras más espesa, mejor cubrirá tu budín con esa capa gordita que tanto nos gusta.

Una vez lista, volcala sobre el budín y dejala chorrear. Reservala así por un par de horas en la mesada y cuando el glaseado esté seco al tacto... ¡Misión cumplida!

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Fuente: Maria Urrutigoyti