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Lunes 21 de Septiembre de 2020 10:13
 
 
 
 
 

La fe como único idioma en la diversidad cultural

 
2016 - ago - 21
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Diarios de viajero
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Tania y Mariel son amigas, madres, esposas y viajeras, que en ésta oportunidad cuentan su experiencia espiritual y cultural. Una historia para conocer e imitar.

 
 
 
 

En éste nuevo encuentro con #DiarioDeViajero, les contamos el emocionante viaje de Tania Balbi y Mariel Tisocco. Dos amigas que, motivadas por la fe, llegaron a la tierra del santificado Papa Juan Pablo II de la mano del actual Papa Francisco.

El destino fue Polonia, donde en julio pasado se realizó la Jornada Mundial de la Juventud, y no fue un viaje organizado al azar, ellas  se vieron motivadas por compartir el encuentro con sus hijos en la tierra de un Papa que marcó sus vidas. “Polonia significa mucho para nosotras, porque en la congregación a la que pertenecemos hay muchos sacerdotes polacos, en la Iglesia hay pertenencias de Juan Pablo II y uno de los chicos – hijo de Mariel - lleva su nombre”.

Las mujeres junto a Renzo y Juan Pablo, cuentan cómo se vive la Jornada Mundial de la Juventud desde adentro. “Lo más emocionante es llegar y encontrarte con la tierra del papa JP II, conocer la iglesia que marcó su vida religiosa y darse cuenta que el cielo también está en la tierra”:

Un viaje de descubrimientos, idiomas, personas, culturas, donde lo que destacan es “el valor de la familia y de lo sagrado, entrar a una iglesia y ver a familias completas con un respeto absoluto”, cuentan y rescatan “Nos encontramos con personas que viven una realidad muy diferente a la nuestra. Rostros muy sufridos y, a la vez, alentadores que brindan  paz y esperanza que todo puede solucionarse”.

La historia más impactante para ellas fue la situación de los iraquíes “para ellos, llegar allí significó firmar una sentencia de muerte y sufrir presiones de su país, entre otras historias difíciles. Es increíble ver cómo las personas dan su vida por la fe”.

La jornada significó “un antes y un después en la vida espiritual. Sobre todo ver a nuestros hijos emocionados, buscando la fe y motivados por cada detalle del lugar, nos llenaron los ojos de lágrimas y el alma de paz”.

Entre tantos países presentes, “el argentino es conocido y muy bien tratado. Somos identificados como compatriotas de Francisco”. Y, aunque representantes de todas partes del mundo llegaron con sus músicas, vestimentas e idiomas, “la cultura argentina resaltaba en cada detalle”.

Un viaje único, al que invitan a sumarse en familia definiéndolo como una experiencia reconfortante desde “escuchar el Padre Nuestro en arameo u otros idiomas, al  lazo único entre todos los que participan. La experiencia da cuenta que se puede convivir, y así trasladar lo que pasa en ese encuentro al mundo”.

 

* Tania, Mariel, Renzo y Juan Pablo pertenecen a la Capilla San Juan Bautista de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción.