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Lunes 21 de Septiembre de 2020 10:28
 
 
 
 
 

Dejar la comodidad, agarrar la mochila y nutrir la vida

 
2016 - jun - 25
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Diarios de viajero
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Atraído por las culturas de nuestro mundo y las rutas que las conectan, Maximiliano Piu un día dejó todo para emprender un viaje infinito por el mundo.

 
 
 
 

Maximiliano es rosarino, fanático de Central, chef y amante de la ruta y las nuevas experiencias de vida. “Conocer otras culturas, convivir con otras personas en países nuevos y conocer la gastronomía de cada lugar, fueron los motivos que me llevaron a tomar la decisión más importante de mi vida”.

A fines de 2015, renunció al trabajo, dejó todo y agarró su mochila para llenarla de experiencias de nuestro continente. “Todo empezó por el deseo de conocer el norte argentino y alejarme un tiempo de la rutina para ver nuevos paisajes, otras personas y palpar nuestra historia en el lugar dónde sucedieron…era el momento de conocer todo lo que vi por fotos tanto tiempo. Y viajar de mochilero es una de las mejores maneras para lograr todo eso”.

Su ruta pasó los límites y lo llevaron a conocer más allá de nuestras tierras, “cuando llegué a Jujuy, las ganas por conocer otros países, culturas y gastronomías, me llevaron a Bolivia caminando desde La Quiaca a Villazón. Fue algo increíble, estar lejos de los afectos y de la comodidad de mi hogar me hizo ver todo de otra manera”, cuenta y asegura que “hace tiempo tenía interés por ese país”. La ruta siguió por Perú y Ecuador para regresar al país por Chile.

Experimentar el viaje por tramos como lo hizo Maxi, en tren, caminando y con otros medios, “me hizo ver los detalles de cada lugar, vi paisajes increíbles y conocí gente maravillosa”. ¿Lo que más te gustó?: “el Salar de Uyuni en Bolivia y Machu Pichu en Perú, las noches frente al mar en Ecuador, son  increíbles con una belleza imponente que provoca sensaciones muy fuertes al primer paso. Su gente, sus costumbres y sus paisajes enamoran”.  Y, ¿de Argentina?:  “Amaicha del Valle, Tucumán, es un pueblo de 4 mil habitantes con una historia única, sus costumbres y valores son completamente distintos a lo que estamos acostumbrados”.

Lo divertido de éste viaje “fue vender empanadas bien argentas en algunos países, a la gente le encantó y yo disfruté de llevar algo nuestro a otro lugar”.

Viajar para conocer y sentir estaba en sus planes hace mucho tiempo, pero lo que realmente lo motivó a tomar la decisión fue “alejarse de las comodidades y conocer las maravillas de nuestra Latinoamérica, vivirlo en carne propia y significó mucho, volví cambiado, mucho más sabio. Allá afuera se ven cosas muy fuertes en todos los sentidos”.

Por eso, a los que sueñan con agarrar la mochila y caminar nuestra tierra, Maximiliano les envía un mensaje “háganlo, viajen sin miedo, recorran, conozcan gente, prueben las gastronomías, coman cada fruta, convivan con otras culturas. Eso nutre la vida y llena los ojos y el corazón de experiencias increíbles que jamás se van a olvidar. Sólo tengan cuidado con los miedos que andan robando sueños”.

Más de dos meses, cuatro provincias, cinco países y una mochila hicieron de la vida de Maximiliano Piu una verdadera experiencia de vida que no termina acá. En pocos meses nos enteraremos hasta dónde llegará su ruta.