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Martes 26 de Septiembre de 2017 11:30
 
 
 
 
 

Crónica de una vegetariana (en Bolivia y Perú)

 
2015 - feb - 11
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Ananda Dixit
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Dedicado a todos los que creen que viajar por Latinoamérica y comer bien, siendo vegetariano, es misión imposible. Bueno, no lo es.

 
 
 
 

La primera comida que ingerimos en Bolivia, fue un desayuno en el mercado central de Potosí.

El intenso frío, la altura y el hambre fueron aplacados por un "mate de Coca" y unas porciones de bizcochuelo hechos por una señora que, en ese momento, representaba la gloria para nosotros.

Más tarde, ese mismo día, fuimos a almorzar al mismo mercado, pero en otra sección, donde sólo se ofrecen almuerzos, con un menú diario.

Imagínense la situación: yo, pidiendo a cada señora que sirve el almuerzo, "algo sin carne". En un mercado en el cual cada menú consta de una sopa como entrada (siempre hervida con carne o hueso, tipo puchero) y de "segundo" un plato con un poco de arroz, ensalada, papas y un pedazo de carne de cualquier tipo (si tenés suerte podés conseguir choclo). No hay muchas chances de obtener menú vegetariano, pero me propuse que sí.

Después de dar unas cuantas vueltas preguntando, se me ocurrió que sería más fácil explicar que yo quería el mismo plato que le servían a todos pero SIN CARNE.

La primera vez que lo hice, me miraron un poco raro, pero una señora accedió a servirme. A partir de ese momento, supe que ese sería mi plato de comida asegurado, la mayor parte del viaje.

Sin embargo, y afortunadamente, poco después comenzamos a descubrir los panes locales, las paltas espectaculares y los quesos caseros que vendían en la calle. Ese combo, pasó a ser "el sandwich nuestro de cada día", ocupando el primer lugar a la hora de improvisar almuerzo, cena o comida de colectivo.

Si hay algo que no falta en las calles de Bolivia y Perú, son los puestos callejeros de frutas y comidas. Vas caminando y en una esquina hay un carrito con un señor o señora que te exprimen jugo de naranja en dos segundos. Entrás a un mercado, y te encontrás con una sección llena de puestos que hacen jugos y licuados con todas las frutas que se te ocurran. Granola, conseguís en todos lados; las venden en bolsas, son súper caseras y valen el equivalente a $12 (pesos argentinos). Y, si te agarra hambre en la calle, de pasada seguro encontrás alguna señora que vende choclos gigantes por $5.

No les puedo explicar la felicidad que me generó ver por primera vez los puestos de frutas que están afuera de las escuelas de La Paz (Bolivia). Y algo aún mejor: en los supermercados (que, aclaro, no abundan; la gente compra todo en los mercado o en las calles) venden una especie de "chocolatada" para niños pero que además de cacao tienen quinoa, maca y en algunos casos, las encontrás también con espirulina y/o amaranto. Es espectacular. Súper - alimento natural para los niños. Nada más que decir.

Volviendo a los almuerzos en los mercados, cabe aclarar que una de las grandes ventajas (en términos monetarios) era que al plato sin carne siempre me lo cobraban la mitad, o unos cuántos pesos menos que el "normal". En promedio, comía casi siempre por sólo $15 (pesos argentinos). Algunos no lo van a creer, a mi todavía me cuesta. Pero sí.

En fin, les puedo decir que al comienzo del viaje tenía algunos prejuicios y preconceptos de cómo iba a ser mi experiencia con la comida durante ese tiempo. Afortunadamente, volví con un balance más que positivo al respecto. Me di cuenta que, tanto en Bolivia como en Perú, los alimentos son más naturales y caseros, las harinas menos procesadas y los mercados (donde gran parte de la población elige comprar y comer) la forma más económica y fácil de conseguir alimentos frescos y hechos cómo en casa.

Este panorama me da esperanzas para el futuro. Deseando que esas tradiciones nunca se pierdan y que, además, sirvan como ejemplo para el resto de los países de América Latina, y del mundo.

Acá está la prueba. Podemos elegir qué comer y hacerlo sanamente, con todo lo que nos da la tierra. Pero siempre respetándola ¡Hagámoslo!

 

Namasté.

 

Laura Caravaca Pazos

(Ananda Yoga Studio)